El proyecto silencio trata de establecer las bases para el desarrollo de una actividad pesquera y marisquera más sostenible y con menor impacto acústico.
Una soldadura conlleva muchas etapas y costes añadidos, como la contratación de un químico marino, personal de vigilancia de incendios y un soldador durante varias horas, incluso si el trabajo real solo lleva diez minutos.